Hay separaciones que no solo rompen vínculos.
Rompen rutinas, creencias, certezas.
Te levantas, haces tú día… y aun así hay un hueco que no se llena.
Te preguntas cómo es posible que puedas con todo… y aun así no sepas cómo volver a ti.
La mente entiende que ya terminó, aunque el corazón sigue atado a lo que fue, o a lo que no fue.
Sabes que mereces algo distinto, y aun así repites patrones que ya no van contigo.
Quieres confiar otra vez, no desde la necesidad, sino desde una versión más entera de ti misma.
Algunas separaciones no duelen solo por lo que se pierde, sino por lo que revelan: partes de ti que has dejado de habitar.